Elige el tiempo antes de empezar. El acuerdo previo evita la pelea al apagar.
Tip: ponlo donde tu hijo lo vea. Que el tiempo sea de los dos, no una orden tuya.
Cuando suene, apagamos juntos y pasamos a otra cosa.
¿Trato?
Le damos un besito al celular y lo ponemos a dormir.
Ahora, ¿qué hacemos juntos?
Desde los 3 años, cuando ya entienden el «trato». Antes de esa edad conviene sustituir y redirigir más que negociar un tiempo. De 3 a 6 el cronómetro visible funciona muy bien; de 7 en adelante, déjalos elegir el tiempo con ustedes.
Valida la emoción sin ceder al celular: «sé que te da rabia, a mí también me pasa». La clave está en el aviso previo y en tener lista la actividad siguiente. Con acuerdo y aviso, el conflicto baja muchísimo con los días.
Sí, y es lo ideal. Que también el adulto acuerde su propio tiempo de pantalla —el ejemplo enseña más que la regla. Pueden compartir un mismo cronómetro en la mesa o antes de dormir.